FRACASO ESCOLAR
Hemos educado a nuestros hijos
por igual, sin distinciones y, sin embargo, Sonia, la mayor, es una
estudiante aplicada y trabajadora y Jorge es un dejado y un desastre
en los estudios. ¿Qué sucede?
Por mucho que lo intentemos, no podemos educar a dos hijos de la
misma manera. Cada uno tiene su temperamento, sus gustos, sus
defectos. Es posible que como padres nos identifiquemos más con uno
que con el otro y esto es muy difícil de evitar. No debemos
sentirnos culpables por ello, pero si podemos intentar estimular las
cualidades de cada uno por separado y evitar en todo momento las
comparaciones. Habría que analizar cuál es el nivel de inteligencia
de Jorge en un primer lugar. Asimismo, evaluar su estado emocional,
que es posible se vea muy afectado por la rivalidad con su hermana.
Finalmente, hay que evitar que se establezca una relación entre su
nivel de logro y el sentimiento de aprobación. Al desaprobar los
logros de vuestro hijo en una determinada actividad, éste podría
interpretarlo como que no le queréis.