EDUCACIÓN FAMILIAR
Nuestra hija, Marta, de 12 años, se
ha empeñado en que quiere que le compremos una televisión para su
cuarto. Nos hemos negado, pero no lo acepta de ninguna forma. Se
encierra en su cuarto todo el día, llora, nos chilla. Intentamos ser
duros con ella, pero no acepta nuestras decisiones. Hace dos años le
compramos un discman, el año pasado el móvil, tiene un ordenador en
su cuarto. Sin embargo, parece que nunca es suficiente. Nunca está
conforme y realmente no la vemos disfrutar con lo que tiene. ¿Cómo
podemos imponerle un límite?
Os aconsejo que prediquéis con el ejemplo. Observaros a vosotros
mismos y analizad si os habéis impuesto un límite a la hora de
comprar cosas o bien tendéis al consumismo. No esperéis que vuestra
hija actúe de manera diferente. Su comportamiento es muy normal.
Poneos en su lugar: Hasta ahora ha conseguido todo lo que ha querido
y, de pronto, se lo negáis. No ha aprendido a apreciar el valor de
las cosas. No tolera los fracasos.
Este problema puede luego generalizarse a otros temas: niños que no
pueden soportar suspender un examen o que, cuando salen con sus
amigos, no admiten ir a un sitio al que no les apetece.
Necesitáis asesoramiento psicológico sobre las pautas educativas a
seguir. Ante todo, no esperéis que vuestra hija cambie de la noche a
la mañana. Es un proceso que llevará un tiempo. Y recordad, para
conseguirlo, el cambio debe darse primero en vosotros.